La falta de criterio que demuestra la dirigencia que actualmente maneja a Sporting Cristal llega a límites sorprendentes. El día de hoy los diarios El Bocón y Líbero reproducen unas declaraciones de Erick Delgado en las que el arquero criticaba la forma cómo el club manejó la salida de los jugadores Jorge Soto y Luis Alberto Bonnet. Sin embargo, más allá de la crítica y de la aseveración de que el club debería respetar y tratar mejor a sus referentes, Delgado soltó una información que indigna. Señaló que el acuerdo que tiene con el club es sólo “de palabra” ya que hasta ahora no ha firmado contrato. Por ello el jugador señaló que en Cristal nadie está seguro, mucho menos él.
Se puede aceptar que la dirigencia considere que tal o cual jugador no debe seguir en el equipo, a pesar que se considere que sea idea esta equivocada. No es necesario repetir que la decisión de no renovar en primera instancia con Erick Delgado para preferir otros jugadores resultó ser una decisión inconsistente, incoherente y contraproducente. El accionar de la misma dirigencia demostró que esa no fue la mejor decisión que pudo haber tomado y por ello dio marcha atrás y renovó a Delgado.
Sin embargo, lo que si no se puede aceptar es la dejadez. Para que un jugador pueda participar en el campeonato, el club debe registrar los contratos en la Federación Peruana de Fútbol. Si un jugador a quien ya se cuenta en la plantilla del primer equipo no tiene contrato, ¿en qué momento se pensaba hacer eso? ¿Cuando se esté por cerrar el libro de pases? O es que acaso no firman contrato por que tienen la intención de desconocer el acuerdo de palabra. O, peor, de repente esperan que el mismo jugador aproveche su situación y se vaya a otro club. ¿Por qué se debe dar lugar a tantas conjeturas y no se actúa como el sentido común ordena?
Este tipo de situaciones intriga por que realmente nos resistimos a creer que la dirigencia de Sporting Cristal, especialmente el gerente deportivo Carlos Benavides, tenga tan pocas luces. La situación nos obliga a pensar que los dirigentes de Sporting Cristal no son ineptos sino que tienen otras consideraciones en la cabeza, consideraciones que aparentemente difieren mucho del manejo ordenado y coherente del club, de sus relaciones con sus trabajadores y con sus hinchas.
Parece que la dirigencia considera que, al ser Cristal una empresa, lo principal es el negocio del fútbol. Pero su análisis flaquea en el hecho de que, si Cristal puede ser un negocio exitoso, es en base a su hinchada y al sentimiento que se puede generar en ésta. Si la hinchada de Cristal no existiera, la marca de Cristal como equipo deportivo no valdría lo que vale, sus divisiones menores no tendría los jugadores que tiene (ya que éstos preferirían irse a otros clubes igual de buenos y organizados), sus ingresos en taquilla serían aún menores (a pesar de no ser la mayor hinchada del país, la cervecera es la que registra una asistencia más regular y, en el caso del 2007, es la que más asistió), sus sponsors no tendrían motivo para contratar con el club (Joma vino a Perú y eligió a Cristal por su popularidad y por el empuje que eso significaría a sus ventas) y los que lo hicieran ofrecerían montos bajísimos.
Es decir, si Cristal es negocio es por sus hinchas y, en consecuencia, la idea más apropiada para hacer negocio con Cristal es mantener una buena relación con la hinchada, con sus sentimientos, con su identidad, con sus símbolos y con sus ídolos. Resulta increible que la actitud de la dirigencia no siga este razonamiento tan simple y elemental.
Sería bueno que se diera a conocer en qué piensa la directiva. Por lo menos nosotros, los hinchas, sabríamos a qué atenernos.

